Comunidad asháninka Centro Kiteriaro gana batalla judicial y logra que se ordene la titulación de su territorio ancestral

Comunidad asháninka Centro Kiteriaro gana batalla judicial y logra que se ordene la titulación de su territorio ancestral

 

Tras más de una década de litigio, la comunidad nativa Centro Kiteriaro, del pueblo indígena Asháninka, alcanzó una victoria histórica en defensa de su territorio ancestral. El último 20 de agosto, la Sala Mixta de la Corte Superior de Justicia de Pasco confirmó en segunda instancia la sentencia que ordena al Gobierno Regional de Pasco iniciar el procedimiento de titulación de sus tierras en un plazo no mayor a 15 días hábiles.

La comunidad, reconocida legalmente desde 2006 y ubicada en el distrito de Puerto Bermúdez, en la región Pasco, lleva más de 19 años reclamando sin éxito la titulación de su territorio. Durante el conflicto armado interno tuvo que abandonar sus tierras para salvar sus vidas, lo que facilitó la invasión por parte de colonos y madereros. Desde entonces, sus pedidos han sido bloqueados por las autoridades regionales.

En su fallo, la Sala Mixta señaló que el Estado tiene dos obligaciones ineludibles. Una es delimitar, demarcar y titular el territorio de propiedad de la comunidad. La segunda es abstenerse de realizar actos que permitan a agentes estatales o terceros afectar la existencia, valor, uso o disfrute de los bienes ubicados en la zona mientras no se culmine la titulación.

Asimismo, la Corte sostuvo que “la falta de delimitación y demarcación integral del territorio ancestral constituye una vulneración al derecho de propiedad de los pueblos indígenas”, citando como referente vinculante el caso Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, así como el artículo 14.3 del Convenio 169 de la OIT.

“La población está muy contenta con este fallo, después de más de 20 años de insistencia para que se titule la comunidad. Esto se va a quedar para nuestras futuras generaciones. Para nosotros esto significa asegurar nuestro territorio, nuestra existencia. Que el Estado nos reconozca el título de propiedad”, comenta Mario Rivas Cardenas, jefe de la comunidad Centro Kiteriaro.

El tribunal, además, recordó que la Corte IDH ha establecido que una demora prolongada en la titulación de tierras puede, por sí misma, constituir una violación de las garantías judiciales, salvo que el Estado demuestre que la demora obedece a la complejidad del caso o a la conducta procesal de las partes.

Finalmente, declaró infundado el recurso de apelación presentado por la Procuraduría del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego y confirmó que el Gobierno Regional de Pasco debe iniciar el procedimiento de titulación en 15 días, bajo apercibimiento de informar al Ministerio Público en caso de desacato.

Como se recuerda, esta demanda de amparo fue presentada en 2014 con el patrocinio legal del Instituto de Defensa Legal (IDL), después de años de inacción estatal frente al derecho de la comunidad a su territorio. En primera instancia, el Segundo Juzgado Civil de Pasco había dado la razón a Centro Kiteriaro, y ahora la Corte Superior de Pasco ratifica esa decisión.

De ese modo, esta sentencia constituye un precedente fundamental: reconoce que la prolongada omisión del Estado en titular territorios indígenas es una violación directa a los derechos fundamentales de los pueblos originarios, protegidos por la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos.

“La Sala Mixta de Pasco ha emitido una valiosa sentencia que atendió al pedido urgente de la comunidad nativa Centro Kiteriaro de iniciar el proceso de titulación de su territorio integral sin dilaciones indebidas. Esta decisión es el resultado de once años de batalla judicial. En virtud de esta resolución, el Gobierno Regional de Pasco deberá implementar, bajo la supervisión del juez de ejecución, todas las medidas necesarias para titular de forma célere el territorio comunal”, explica Isaac Peña Lobato, abogado del IDL.

Con todo, la decisión judicial representa justicia para Centro Kiteriaro, pero sobre todo refuerza la exigencia de cientos de comunidades nativas que esperan por años el reconocimiento pleno de sus territorios.

 

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