Guardia Indígena Kakataibo inaugura su primera garita de control territorial en Unipacuyacu

Guardia Indígena Kakataibo inaugura su primera garita de control territorial en Unipacuyacu

 

La Guardia Indígena del Pueblo Kakataibo del Perú (GIPKAP) ha inaugurado en la Comunidad Nativa de Unipacuyacu su primera garita de control territorial y autoprotección, un paso clave en la defensa de su territorio ubicado entre las provincias de Padre Abad (Ucayali) y Puerto Inca (Huánuco). La estructura ha sido instalada en el ingreso a la quebrada Pacuyacu, un punto estratégico donde —según denuncias constantes de la comunidad— operan economías ilegales vinculadas al narcotráfico y a la minería ilegal.

Esta primera garita nace como una iniciativa de la propia comunidad, en coordinación con la GIPKAP, y fue posible gracias al apoyo del IDL y la organización Amazon Watch. Su construcción —culminada en las últimas semanas— representa una señal concreta de resistencia frente a las amenazas que se ciernen sobre el territorio, así como un espacio operativo para reforzar la presencia de la comunidad y su capacidad de controlar el acceso a su territorio.

La garita estará bajo responsabilidad directa de la guardia indígena de Unipacuyacu, que mantendrá vigilancia permanente en coordinación con el apu Segundo Pino, líder de la GIPKAP. Además, se ha abierto la posibilidad de que autoridades policiales utilicen el espacio como punto de instalación en caso se requiera presencia articulada para prevenir delitos o atender emergencias.

 

Así es la primera garita de control territorial y autoprotección de la GIPKAP.

 

“La garita que hemos inaugurado allá en Pacuyacu, para la guardia, es un hito histórico. Ya empezamos a poner nuestras garitas de control en las comunidades más urgentes”, afirma el apu Segundo Pino, líder de la GIPKAP. “Para nosotros es un avance muy significativo en cuanto a la seguridad territorial. Ayuda a la comunidad a decir ‘Aquí estamos’, a identificarse como un pueblo indígena, con territorio y con población”, añade.

“En un país cuya institucionalidad democrática viene desplomándose, las guardias indígenas expresan la voluntad de los pueblos de ejercer la autonomía para satisfacer sus demandas de autoprotección más esenciales. En un escenario en que reina la ausencia del Estado, en vez de entregarse a las economías ilegales, las comunidades y los pueblos ejercen su derecho a la justicia indígena para darse seguridad y expulsar a quienes buscan despojarlos de sus tierras”, afirma Álvaro Másquez Salvador, asesor de la GIPKAP y responsable del Observatorio para Defensores Indígenas de Derechos Humanos del IDL. “Esta garita tiene toda esa intención de reforzar la capacidad de control territorial del pueblo kakataibo y a la vez llamar la voz al Estado a colaborar con ellos de manera respetuosa y horizontal”, indica.

En la inauguración participaron representantes de organismos estatales e internacionales como la Dirección de Políticas y Gestión en Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, el Módulo Defensorial de Tingo María de la Defensoría del Pueblo y la comisaría de Codo de Pozuzo y la Misión Técnica en Perú de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. La presencia de estos actores refuerza el mensaje político de la garita: el pueblo Kakataibo no está solo en su lucha por vivir en un territorio libre y seguro. De parte de las autoridades indígenas, además de la GIPKAP, participaron la Federación Nativa de Comunidades Kakataibo y la Organización Regional de Guardia Indígena del Pueblo Shipibo Konibo, junto con el equipo legal del IDL.

 

Garita ayudará a comunidad de Unipacuyacu en el ejercicio del control territorial.

 

La quebrada Pacuyacu —donde se encuentra la garita— no solo es una vía fluvial crítica, utilizada constantemente por embarcaciones ilegales, también es la principal fuente de agua para la comunidad. Recientemente, se confirmó que está contaminada con hierro en niveles que superan el límite permitido para el consumo humano, lo que agrava la vulnerabilidad del pueblo kakataibo.

Precisamente, la GIPKAP reafirmó su compromiso de liderar la defensa del territorio de la comunidad, con apoyo de sus organizaciones aliadas. La comisaría de Codo de Pozuzo expresó su disposición a brindar charlas informativas a los guardias sobre el derecho al arresto ciudadano, así como la Defensoría del Pueblo se comprometió a capacitar a las mujeres guardias indígenas en el ejercicio de sus derechos frente a la violencia familiar y territorial.

 

En la inauguración de la garita participaron representantes de organismos estatales e internacionales.

 

Desde la GIPKAP se espera replicar esta experiencia en otras comunidades altamente amenazadas, como Santa Martha, Puerto Azul y Mariscal Cáceres. “Estamos en lucha —agregó el apu Segundo Pino— y seguimos implementando este tipo de acciones para fortalecer nuestra presencia y proteger la vida de nuestras comunidades”.

 

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