Guardias indígenas del pueblo Kakataibo exigen apoyo de gobiernos regionales para luchar contra el narcotráfico en la Amazonía

Guardias indígenas del pueblo Kakataibo exigen apoyo de gobiernos regionales para luchar contra el narcotráfico en la Amazonía

 

Con la participación de más de 50 líderes indígenas, se llevó a cabo el Congreso Anual de la Guardia Indígena del Pueblo Kakataibo (GIPKAP) del 26 de noviembre al 1 de diciembre de 2024, en la comunidad nativa Mariscal Cáceres, en la provincia Padre Abad, región Ucayali. El evento, que contó con el apoyo del Instituto de Defensa Legal (IDL), la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS) y el Instituto del Bien Común (IBC), culminó con acuerdos clave para fortalecer la defensa de los territorios frente a la actividad de economías ilegales, como el narcotráfico.

El programa del evento incluyó actividades significativas como un diagnóstico de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de la GIPKAP, la elaboración de un plan de monitoreo y vigilancia territorial, y una mesa sobre liderazgo de las mujeres indígenas. Además, se realizaron sesiones de intercambio sobre experiencias exitosas de autogobierno y defensa territorial de los pueblos Shipibo y Asháninka.

Entre los principales acuerdos, las guardias indígenas de los pueblos Kakataibo, Shipibo y Asháninka reafirmaron su derecho a la autodeterminación y exigieron reconocimiento por parte de las autoridades regionales y locales de Huánuco, Loreto y Ucayali. Además, denunciaron el incremento del narcotráfico, la tala ilegal y los cultivos de palma aceitera que afectan sus territorios, destacando que sus comunidades son constantemente amenazadas por actores ilegales.

 

Miembros de las guardias indígenas relataron historias de éxito en sus comunidades.

 

“Exigimos a las autoridades el reconocimiento y soporte al trabajo de las Guardias Indígenas, en particular a los representantes de los gobiernos regionales y locales de las regiones de Huánuco, Loreto y Ucayali. En un contexto de incremento acelerado de las actividades ilícitas en la amazonía peruana, a propósito de la aprobación de normas favorables por parte del Congreso de la República y la fuerza de organizaciones criminales, reafirmamos nuestro derecho a la defensa de nuestro territorio y a la administración de justicia indígena en el marco de los tratados internacionales, la Constitución y el derecho consuetudinario”, declararon las guardias en el acta firmada hacia el final del Congreso.

Sin duda, la exigencia de reconocimiento oficial y apoyo responde a una necesidad de enfrentar las crecientes amenazas que afectan a los territorios indígenas. Sin recursos adecuados y respaldo institucional, las guardias indígenas ven limitada su capacidad para proteger a sus comunidades y responder a los peligros que generan las economías ilegales.

 

Guardias indígenas de diversas comunidades compartieron experiencias durante el Congreso.

 

Necesidades frente al peligro

“Estamos en un proceso de fortalecimiento teórico y práctico. Lo que nos falta un poco, y a veces nos debilita, es las acciones que queremos hacer, porque no estamos implementados con los recursos necesarios para las intervenciones y los patrullajes”, declaró el apu Segundo Pino Bolívar, líder de la GIPKAP.

Las comunidades kakataibo, asentadas en Huánuco y Ucayali, enfrentan graves situaciones de riesgo a causa del narcotráfico. Pistas de aterrizaje clandestinas y laboratorios de cocaína vulneran los territorios comunales y alertan a quienes viven en la zona, que se sienten en constante amenaza.

“El mayor peligro al que nos enfrentamos son las amenazas a nuestros dirigentes. También la invasión de personas foráneas que ingresan a las zonas, a veces con conocimiento de algunos malos dirigentes. Otra cosa que nos preocupa son las pistas de aterrizaje clandestinas del narcotráfico, en los territorios tanto de comunidades kakataibo como de la reserva indígena kakataibo norte y sur”, detalla el apu Segundo Pino.

Frente a ello, en el reciente Congreso realizado en la comunidad nativa Mariscal Cáceres, las guardias indígenas hicieron un llamado urgente a las autoridades: “Exhortamos a la Policía Nacional, al Ministerio Público y al Ministerio de Justicia a intervenir en ejercicio de sus funciones de persecución del crimen organizado y defensa de los defensores indígenas de derechos humanos”.

 

El apu Segundo Pino Bolívar lidera el trabajo de la GIPKAP.

 

El futuro de las guardias indígenas

Otro compromiso importante fue la adopción de una agenda de género y juventud para 2025. Las guardias indígenas decidieron organizar congresos y escuelas que promuevan comunidades libres de violencia y fortalezcan la participación de mujeres y jóvenes en la toma de decisiones.

“Es la primera vez que estoy participando [en este congreso]. Como mujer indígena, es un poco difícil. Sé que lo voy a lograr, pero es necesaria más participación de las mujeres”, expresó Kelly Valera, recientemente elegida como vicepresidenta de la Organización Regional de Guardia Indígena del Pueblo Shipibo (ORGI), y quien participó también en el evento.

 

La líder shipibo Kelly Valera resaltó la participación de mujeres en las guardias indígenas.

 

“Anunciamos que, por pedido de nuestras bases, las Guardias Indígenas priorizaremos la agenda mujer y de jóvenes dentro de nuestra organización. A lo largo del 2025, organizaremos congresos y escuelas para promover comunidades libres de violencia de género, el ejercicio de los derechos territoriales y fortalecer la participación de mujeres y jóvenes en la toma de decisiones”, acordaron las guardias indígenas en el acta final del Congreso.

Para Kelly Valera, es fundamental el trabajo de la Guardia Indígena con las comunidades para poder replegar a invasores y criminales que acechan el territorio. “Tenemos que lograr el trabajo de las comunidades. Seguimos adelante con la lucha de nuestro pueblo, sacar adelante a nuestro pueblo para poder recuperar nuestro territorio donde están posicionados los invasores y empresas extractivas”, enfatizó.

 

Equipo técnico del IDL acompañó actividades durante el Congreso de la GIPKAP.

 

Un largo proceso por reconocimiento

En agosto de este año, las guardias indígenas del pueblo Shipibo se reunieron en Ucayali, junto con guardias kakataibo, representantes de la Seguridad Indígena Asháninka y otras que acudieron a la reunión desde países como Ecuador y Colombia. En dicho encuentro, se acordó redoblar esfuerzos en la búsqueda de reconocimiento oficial por parte del Estado peruano.

Desde las bases hay energía para una lucha que reconocen extensa, pero que no darán por perdida. Mientras evalúan establecer alianzas con fuerzas políticas e impulsar una ley de seguridad indígena amazónica, las guardias se mantienen activas en el territorio y buscan seguir fortaleciendo sus capacidades. Así lo explica el apu Segundo Pino.

“Las guardias indígenas son una institución que va a velar siempre por el territorio de la comunidad, por defender los derechos ancestrales y por rescatar prácticas ancestrales que están por perderse. Por eso son importantes. Esta es una lucha larga y es un proceso y estamos luchando por el reconocimiento. Corremos riesgos al dar iniciativa a esto, pero sin lucha no hay victorias. En ese proceso estamos”, declaró.

 

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