Historias de ronderos: ¿cómo se protegen de la pandemia las comunidades rurales del Perú?

Historias de ronderos: ¿cómo se protegen de la pandemia las comunidades rurales del Perú?

Nancy Mejía Huisa/ Área de Seguridad Ciudadana del IDL

Las rondas campesinas en el Perú se han caracterizado por su trabajo efectivo, eficiente y rápido contra el abigeato, la inseguridad y otros problemas locales. Todo esto coordinado con los líderes de sus comunidades. La solidaridad, responsabilidad y orden han hecho posible que logren controlar muchos de los conflictos que surgen en sus centros poblados. Además, tienen sus propias reglas, las que acatan para su propio bienestar, y un control interno que es asumido por consenso, luego de los acuerdos tomados en las reuniones que con frecuencia realizan.

Hoy se encuentran en una situación complicada, debido al estado de emergencia y la crisis sanitaria que se está viviendo en el país. En esta situación, a los ronderos les toca asumir el control y prevención, para que esta pandemia no se extienda.

En este artículo, mencionaremos algunos relatos de las vivencias que están pasando las rondas campesinas en estos tiempos difíciles. Ellos siguen haciendo su trabajo como de costumbre, no bajan la guardia y siguen apostados cada uno en sus comunidades. Este es el caso de los ronderos de la provincia de Hualgayoc, en Bambamarca (Cajamarca). Allí encontramos a Eladio Huamán, natural de la zona del Tambo. Él es un líder rondero, quien desde muy joven formaba parte de las rondas. Nos cuenta que no esperaban esta situación:

—A todos nos sorprendido esta enfermedad. Quién iba a pensar todo esto. Las noticias nos llegan de que cada vez está peor por Lima, en las ciudades, y que ya no hay sitio para nadie en los hospitales. Qué tristeza más grande todo lo que estamos viendo. Y pensar que nuestras familias están por ahí: muchos quieren regresar y cómo poder ayudarlos. La preocupación es de todos los días. Aquí nosotros viendo todo eso, estamos coordinando con los líderes de los centros poblados, organizándonos, viendo las zonas más transitadas y la circulación de la gente. Desde la salida de Bambamarca, a pocos minutos, está el puente nuevo. Ahí es el desvío a los diferentes centros poblados como Marco Laguna, Llaucán, Chicolón, Tambo, El Enterador, Hualanga, El Alumbre, Quengorio, También están Huangamarca, Tallamac, El Romero, Puso, Santa Rosa del Tuco, San Antonio, La Camaca, Lucmacucho y los límites de San Mangay, Chota, los otros piquetes (zona de control) ubicados en el centro poblado de Apan Alto y Morán en Hualgayoc. Aquí estamos controlando y vigilando como siempre las comunidades para que se cumpla el estado de emergencia y no tengamos casos de infectados. Estamos atentos al ingreso de las personas que están llegando de diferentes regiones, quienes son intervenidos y de inmediato se informa al centro de salud de sus centros poblados, o sino llegan al hospital Tito Villar Cabezas para sacar las pruebas rápidas y les dan sus 14 días de aislamiento, que lo hacen en las casas ronderas de las comunidades y otros van a las casas de sus familias hasta terminar la cuarentena.

Lo interesante de la organización es que cada una de las comunidades tienen su propia directiva. Esto les permite tener un mayor radio de control. Por ejemplo, fiscalizar a todos los comerciantes que venden alimentos de primera necesidad, que estén en buenas condiciones de limpieza y además no adulteren los precios. Así, controlan a los centros poblados más comerciales, como el Tambo, Quengorio, El Alumbre, Yaucán, La Hualanga, Atoshiaco, con indicaciones para que tomen conciencia, guarden las distancias y todos usen mascarillas. Con esto se busca evitar que no tengan números altos de contagios, mucho menos fallecidos.

Las coordinaciones con el alcalde de la provincia, el señor Marco Antonio Aguilar Vásquez, en estos momentos ha mejorado. Los esfuerzos se dan en conjunto. Lamentablemente, muchos de los ronderos no han sido beneficiados con los bonos del Estado, ni tampoco con las canastas familiares. No se ha dado ningún tipo de apoyo a la gran mayoría de los pobladores, quienes en estos momentos la están pasando muy mal. Estas quejas se escuchan de manera habitual, mientras están rondando en sus comunidades. Se siente la indignación y desazón al ver que la ayuda llega a los que sí tienen recursos, como las personas que tienen tiendas, buenos automóviles y trabajos sostenibles. Por ello se preguntan: ¿quién hace esa lista?, ¿se olvidaron de la gente del campo?, ¿quién se acuerda de ellos?

En la provincia de Celendín también los ronderos trabajan de manera organizada en los centros poblados de Santa Rosa, Huazmín y Chugur. Y además se organizan en provincias distantes como San Miguel, San Pablo, Contumazá, San Marcos, Jaén, San Ignacio y Santa Cruz. Cada uno con sus diferentes costumbres y estrategias de protección.

Eladio nos sigue explicando cómo han tenido que afrontar un evento tan sorpresivo como la pandemia:

—Se pensó en algún momento que no llegaría la enfermedad, por estar alejados en el campo. Aquí todo es más limpio, más puro, no hay contaminación. Pero ya hay registros de que llegó el susto y la preocupación es mayor. Los ronderos se protegen chacchando su coca, llevan también su cal, se acompañan de su licor, que es su cañazo. Eso mata la bacteria, nos decían.

Los ronderos llevan en su alforja su habitual remedio como medida de protección: té caliente frente al frio para matar cualquier virus. Las hierbas son muy buenas para cualquier mal. Tienen predilección particular por el eucalipto y otras hierbas amargosas como el pachamarco, flor de retama, achicoria y algunos palos fuertes de la selva. También usan cortezas como el palo huaco y la uña de gato, las que son maceradas con cañazo en dos copitas. Eso está ayudando a que no se enfermen ni siquiera de una gripe, nos dicen los ronderos, quienes van bien abrigados con sus chicotes en mano llamado “filomeno” —quien te quita lo malo y de deja lo bueno—. Cruzan los cerros marcando siempre su distanciamiento y con medidas de protección como la doble mascarilla, y llegan hacia un piquete, la frontera comunal reforzada con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Allí los están esperando para ver qué novedades hay en el camino.

De Bambamarca pasamos a la provincia de Chota. Allí está Nórbel Rafael Heredia, quien actualmente es el presidente de las rondas campesinas de Colpa Tuapampa. Él ha sido rondero desde los 13 años; ahora tiene 56. Empezó acompañando a sus padres a rondar por los caseríos de su comunidad. Nos cuenta que, a raíz de la pandemia, los ronderos han formado un comando de prevención. Se reúnen permanentemente para evaluar la situación y ver de qué manera se protegen. Ahora están fumigando las casas de las zonas céntricas de Chota. Exigen que las personas usen sus mascarillas y guarden el distanciamiento. Los piquetes están en las entradas y salidas de la provincia, y en los lugares de mayor afluencia. Allí identifican a las personas y deciden quiénes tienen que aislarse y quiénes cumplir la cuarentena.

Nórbel nos cuenta que, debido a la congestión de las personas en los mercados, ya se han dado casos de contagios. Ha sido el caso del Mercado Central de Chota, que tuvieron que cerrarlo. Por ello, decidieron instalar los mercados rurales, que cuentan con 20 a 30 comerciantes en todos los rubros. Son ronderos de la comunidad, entre todos se conocen. Por el momento se han instalado en la zona de Primero de Mayo, Agaisbamba, Yuracyacu, Chullabamba y el campamento.

El alcalde provincial también se está sumando al ver la iniciativa de los ronderos. Él ha traído los puestos de venta donde estarán los comerciantes, y los ronderos los tanques de agua donde almacenarán los desinfectantes. Estos serán utilizados por las personas antes de ingresar al mercado, según cuenta Nórbel.

La solidaridad también es lo que identifica a los ronderos. Los que viven en el campo han traído sus productos para compartirlos con los compañeros que están en el centro de Chota. Así, gran cantidad de habas verdes, papas, ollucos, maíz y chochoca fueron repartidos. Ellos entienden que la necesidad es grande, ya que muchos se han quedado sin trabajo y las ayudas no han llegado a todos. Los alimentos no deben faltar; más aún en estos tiempos de pandemia.

Ellos saben que esta situación no va a pasar pronto, y están viendo cómo fortalecer la agricultura, porque va a ser necesaria ante cualquier eventualidad. Afirman que se tiene que asegurar la alimentación de las comunidades. El tema de la educación es otro punto importante: no está funcionando en el campo, los niños están siendo los más afectados. Lamentablemente, las antenas que instalaron para que llegue mejor la telecomunicación no funciona.

Comentan que han sido positivos todo el tiempo a pesar de la emergencia. Siempre han estado juntos afrontando diversas situaciones difíciles, pero han sabido salir adelante. Como ellos, muchas rondas campesinas de Cajamarca saben cómo responder de manera inmediata a la emergencia, lo que ha dado resultados positivos, muy eficientes. En cada lugar de acción nos han dado ejemplos de organización.

Ahora veamos cómo es el caso de los ronderos del Cusco, quienes nos cuentan cómo están trabajando en la zona sur del país

Porfirio Queccaño Martínez es coordinador regional de las rondas campesinas en el Cusco. Trabaja en toda la región con las provincias de Acomayo, Anta, Calca, Canas, Canchis, Cusco, Chumbivilcas, Espinar, La Convención, Paruro, Paucartambo, Quispicanchi y Urubamba. Él es de la provincia de Paucartambo y allí coordina con los distritos de Cosmipata, Tayabamba, Colquepata, Huancarani y Calcay.

Nos comenta que están a punto de reunirse las 18 comunidades de Paucartambo para hacer las últimas coordinaciones, que todos estén al tanto de las disposiciones que está dando el Gobierno. Entre ellos es obligatorio que todos caminen con su DNI, usen mascarillas y mantengan el distanciamiento. Es lo primordial ahora.

—Ya todos estamos concientizados —cuenta Porfirio— y estamos asumiendo los acuerdos del Gobierno. Aquí todavía no hay infectados porque estamos cumpliendo con todas las indicaciones. Este sábado es la feria y yo como responsable de mi provincia voy a llevar unos tachos grandes con agua y buscar desinfectantes para que nuestra comunidad ingrese a comprar con tranquilidad. Así todos se laven las manos con jabón, todos están desinfectados.

Como en toda la región, nos comenta que en Paucartambo las comunidades siguen rondando y no van a permitir que la pandemia entre. Por eso hay un minucioso control en todas las tranqueras para poder ingresar a las comunidades y carreteras, como es el de la vía principal entre Quispicanchis y Paucartambo. Allí están apoyando el equipo de serenazgo, la Policía y las rondas. En ese lugar hacen una parada los buses y autos que quieran pasar a las comunidades, se les pide el DNI. Si no lo tuvieran, no pasan. Además, deben tener mascarillas y hay una supervisión del Ministerio de Salud, quienes además se encargan de fumigar los buses con desinfectantes antes de continuar la marcha. En el caso de las personas que están llegando de otras regiones, obligatoriamente pasan la cuarentena en los albergues que tiene cada comunidad. Estos lugares están acondicionados para la llegada de los visitantes y familiares.

—Nosotros tenemos nuestras propias costumbres —afirma Porfirio—. Como en todas las comunidades, somos fieles a las hierbas medicinales, y en estos tiempos es infaltable el eucalipto, que sirve como gran vaporizador del ambiente, así como las inhalaciones que hacen los ronderos en las noches antes de dormir. Estas plantas mágicas curan muchos males y le tenemos mucha fe. Acompañamos nuestro limón caliente con miel y polen, y otras hierbas como el sasawi. Son plantas nativas muy buenas, pero no lo podemos conseguir. También nos han recomendado comer carne de alpaca. De todo estamos probando para detener el mal.

Los ronderos saben que no les llegarán los bonos ni las canastas. Lo que hacen es concientizar a la población, prefieren mirar el futuro con emprendimiento, mejorar la agricultura, formar industrias alimenticias, fortalecer la crianza de animales menores. Pero igual consideran que el Estado debe ayudarlos con sus propuestas, que los gobiernos locales apoyen a sus comunidades, se hagan préstamos rotatorios. Consideran que se debe pensar en los jóvenes. La competencia en las capitales es fuerte, por eso quieren prepararlos para que puedan aportar con proyectos productivos y orgánicos.

—Los ronderos queremos una entrada económica, nuestros campesinos tienen que ser promotores y no depender de otros —nos dice Porfirio.

Él empezó vendiendo tierra y piedras en las comunidades del Cusco; ahora tiene un tractor. Su trabajo como agricultor le ha permitido educar a sus hijos. Y así, Porfirio continúa alistando la agenda de la reunión que tendrá con las comunidades, quienes darán cuenta de alguna novedad. Allí ellos se cuidan, son responsables de las normas, no dejan de rondar pase lo que pase, ante cualquier emergencia. Ellos no pueden dejar de proteger sus comunidades, y así seguirán día a día.

De Paucartambo pasamos a conocer cómo están organizados los ronderos de las comunidades de Ccatcca, también en el Cusco. Ellos se preparan ante la llegada de la pandemia. Sabiendo que no cuentan con farmacias cerca, menos de con hospital, las comunidades aledañas se han reunido para ver de qué manera se organizan y no les gana la enfermedad. Siempre guardando un orden para no contagiarse. Ellos eligen un día a la semana para ir al mercado. No puede haber dos comunidades juntas comprando en el mismo centro de abastos. Tienen que ir los que están más cercanos a sus comunidades, son las reglas y hay que cumplirlas. De igual forma, solo va a comprar uno por familia; no pueden ser más. Todos se protegen con sus mascarillas y guardan su distancia, nos comenta Donato, líder rondero de la comunidad.

En su distrito respetan mucho los conocimientos y recomendaciones de los ronderos mayores. Tal es así que han reunido a los representantes de las 24 comunidades, todos adultos mayores, para que puedan dar la receta adecuada de cómo contrarrestar la pandemia. Una serie de hierbas medicinales están siendo anotadas en la lista. No se pueden olvidar de ninguna. Ellos ya las han utilizado en otras oportunidades, cuando había otras enfermedades fuertes, y estas hierbas fueron efectivas. Ahora el encargo lo tienen los más jóvenes: ir a recogerlas en las comunidades donde crecen, porque no se pueden encontrar en cualquier zona. Luego del recojo, las distribuyen a los ronderos líderes de cada comunidad para ser repartidas a cada familia de manera organizada.

Como se sabe, familias enteras están volviendo a las tierras donde nacieron. Allí están sus padres, hermanos, tíos, quienes los esperan. Es un retorno amargo, luego de encontrarse en el vacío y sin oportunidades, pero con la esperanza de llegar al terruño y empezar de nuevo. Para ellos, la protección son reglas en la comunidad. Por eso, los familiares que llegan tienen que guardar la cuarentena de los 14 días. Lo hacen en las casas de sus parientes, de manera aislada, atendidos y cuidados por ellos. Pasados estos días, y si no hubiera complicaciones en la salud, podrán convivir de manera normal con sus familias.

Desde las alturas de Cusco, esta vez nos trasladamos a Piura. Allí en la calurosa capital la pandemia ha golpeado fuertemente. Hay un registro alto de infectados y buen número de fallecidos. Salimos en dirección a la sierra de Morropón, específicamente a Chulucanas. En ese lugar se encuentran los ronderos, a quienes conocemos y con quienes hemos trabajado juntos hace un buen tiempo.

Morropón tiene 10 distritos y en cada una de ellos están las rondas campesinas: Chalaco, Buenos Aires, Morropón, La Matanza, San Juan de Bigote, Santa Catalina de Mosa, Yamango, Santo Domingo, Salitral, y Chulucanas. Los ronderos nos comentan que desde la declaración del estado de emergencia han continuado su trabajo, e incluso con más fuerzas, como también lo han hecho las rondas de Ayabaca, en Huancabamba. Ellos tampoco dejan de hacer su trabajo, no paran de rondar. Saben que en la ciudad de Piura la situación está difícil y lo que están haciendo en el campo es prevenir. Ellos ven cómo están sus hermanos en las ciudades y no quieren que se repita esos casos en los centros poblados de Chulucanas. La organización les permite estar juntos y mantener el orden.

Luciano Domador, natural de Chililique, lleva 35 años rondando sus comunidades. Es miembro de la Central de Rondas Campesinas de Chulucanas y Chililique Alto. Nos comenta que desde el 11 de marzo recibieron información de la llegada de la pandemia a nuestro país, y de la posibilidad del crecimiento de infectados si no se tomaban las medidas necesarias para poder controlarla. Fue en ese momento que los ronderos se reunieron rápidamente para organizar a todos los caseríos en cada base, planificar dónde estarían las tranqueras en coordinación con los alcaldes, la Policía, los integrantes del serenazgo, y hacer cumplir todos los protocolos para no tener contagiados. En las zonas altas y centros poblados estaban las rondas, listas para hacer su trabajo en Fátima, Chapica, Palo Blanco, Platanal Alto y Papelillo.

Uno de los puntos de acuerdo de las reuniones era fumigar las calles, entregar alcohol y lejía, desinfectar las mochilas de los que llegaban a la zona, entre otras cosas. Aquí todos tenían que apoyar. Así mismo, se protegen con hierbas tradicionales, que es muy común consumirlas en el campo: infusiones de hierba luisa, eucalipto, macerados de cortezas de árboles como huayacán, chamelico y algarrobo, o hacer miel de abeja y cañazo

Ellos sabían que las familias que estaban pasando por una mala situación en las grandes ciudades llegarían de regreso a Morropón. El lugar obligado de paso es Chililique, que queda en una zona central entre Morropón y Ayabaca. Por allí generalmente pasan las personas que se dirigen a los diferentes caseríos; es una zona de tránsito. Por ello, Luciano tenía que proveer todas las condiciones para que los traslados se hagan de la mejor manera. Así empezaron a llegar alrededor de 800 personas; familias enteras con niños y madres gestantes que debían pasar por el control donde se encontraba el personal médico del centro de salud del Papelillo. De ese grupo, 40 personas fueron las que tenían que guardar la cuarentena en aislamiento. Las medidas se cumplieron en los colegios o en el local comunal, y recibieron alimentos por parte del pueblo. Los demás retornantes se distribuyeron en todos los caseríos de la sierra piurana.

A pesar de todas las decisiones en conjunto, la crisis fue apremiando por la falta de alimentos. Allí es cuando la municipalidad hace entrega de canastas de alimentos para los más necesitados. Claro que faltó, no ha sido suficiente. Y es que tampoco llegaron los bonos, ni recibieron pensión 65.

Los ronderos saben que luego de esta pandemia se acrecentarán los robos. La necesidad y el hambre empujarán a muchos a hacerlo. Pero ellos están listos, se están organizando mejor. Han hecho un llamado a la comunidad, al servicio ronderil desde los 18 años hasta los 59 años. Van a reforzar más la seguridad, todos con su chaleco, chicote y gorro. Así se ubican en los puntos estratégicos, entre ellos el rio Campana y Los Cocos, para dar garantías a sus comunidades.

Otro de los puntos importantes para los ronderos es cómo mejorar la agricultura. Las lluvias pasadas han afectado los sembríos. Esta vez no han tenido cosechas exitosas para obtener menestras, yucas, maíz, zapallos y otros productos. Afirman que el Estado les tiene que facilitar con algunos proyectos, mejorar los canales. Ya no tienen pastos, el agua no llega siempre. Ahora que no se sabe hasta cuándo durará la pandemia, se tiene que asegurar los alimentos, afirman, eso no tiene que faltar.

—Los líderes ronderos también conocemos de primeros auxilios —nos comenta Luciano—. Estamos listos para cualquier situación de emergencia, entre todos nos ayudamos. No queremos ir a los hospitales. Los vemos en las noticias, todo ha colapsado. Tenemos temor de contagiarnos, por eso vamos a pelear contra la pandemia desde aquí. Hay que tener fortaleza para seguir luchando y los ronderos lo vamos hacer.

A pesar de la crisis que se vive día a día por la pandemia, los ronderos esperan con paciencia a que empiece a descender la meseta de crecimiento. Pero se preguntan: ¿Se está asumiendo con responsabilidad las medidas correctas desde el Gobierno? ¿Qué estrategias existe para frenar la enfermedad? ¿Cómo van a ayudar a las comunidades para afrontar sus necesidades?

En este escrito, hemos querido dar a conocer cómo las rondas campesinas le hacen frente a la pandemia. Hasta el momento, lo han hecho con éxito: los niveles de contagio y el número de muertes son menores. Así demuestran que, a pesar de los golpes de la crisis, la organización comunitaria puede responder con mayor responsabilidad, solidaridad y disciplina. Ellos están cuidando a sus comunidades y protegiéndose de la mejor manera. Saben que esto no va a pasar pronto, por eso tienen que estar juntos para ayudarse. Nacieron ronderos y seguirán así hasta el final, en su lucha por la sobrevivencia. Ahora les toca al Estado acompañarlos y fortalecerlos, aún más sabiendo que se encuentran en situaciones difíciles que hay que atender. Sobre todo, necesidades básicas como la alimentación y la salud. Ellos ya están haciendo su parte y lo están haciendo bien. Por ello, no se les puede olvidar ni dejarlos solos.

 

Un Comentario en “Historias de ronderos: ¿cómo se protegen de la pandemia las comunidades rurales del Perú?”

  1. Gladys Vásquez Mejía dice:

    Que gran trabajo la descripción del voluntariado que realizan activamente los ronderos, porque acá en Lima estamos en para por orden del comando, medida acertada, también se siente el olvido y falta de reconocimiento de la alta dirección de la Ofipaciu y de la coordinadora nacional, regional, provincial, distritales y de comisaría que no velaron por la acreditación del SIS para las jjvv en más de una década y ahora tampoco hicieron nada para que llegue alguno de los bonos y/o víveres para nuestra organización, teniendo ellos el contacto con las autoridades de los respectivos ministerios y la PCM para insistir para que existamos en los planes del gobierno, para eso tenemos líderes que nos representen, por nuestra parte como junta vecinal trajimos el camionazo San Fernando al barrio para el expendio de pollo y otros productos de calidad a precio económico y cumpliendo el protocolo exigido por el gobierno y con el valioso apoyo policial de la DivpolNorte-3, Comisaría de Condevilla y el serenazgo por la Gerencia de Seguridad Ciudadana de la comuna, hemos logrado la desinfección y fumigación en la Alameda por parte del gobierno local MDSMP y estamos coordinando con Sub gerencia de Limpieza pública para el acondicionamiento del entorno del Centro de Salud México que dará inicio a la atención de partos las 24 horas del día todos los días del año. Felicitaciones Nancy por el excelente trabajo.

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