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Piura vivió una tarde que quedará grabada en la memoria del pueblo Tallán. Con el auditorio de la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional de Piura completamente lleno —sin un solo asiento vacío y con gente siguiendo las intervenciones de pie—, el último viernes, 7 de noviembre de 2025, se realizó el evento “Soy Tallán: Voces, Memoria y Territorio”, organizado por el Instituto de Defensa Legal (IDL) con el apoyo de Manos Unidas.
Más que un evento, fue un reencuentro. Un acto de afirmación colectiva en el que la identidad indígena de la comunidad campesina San Juan Bautista de Catacaos se hizo presente con fuerza, orgullo y emoción. Las voces de lideresas, comuneros, investigadores, defensores de derechos humanos y estudiantes se entrelazaron para recordar que el pueblo Tallán está vivo, que tiene memoria, que tiene historia, y que su territorio sigue siendo un espacio de lucha y dignidad.
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Líderes y lideresas de la comunidad de Catacaos compartieron su compromiso con la defensa del territorio ancestral.
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El momento más emocionante de la jornada fue la presentación del libro Mujeres de poder, de Flor de María Quintana Palacios, hija del recordado líder tallán Marcial Quintana Litano. Ante un auditorio atento y profundamente conmovido, Flor compartió el corazón de su obra con emotivas palabras. “Uno de los grandes objetivos es tratar de visibilizar a aquellas mujeres que mueren sin siquiera ellas mismas darse el valor del poder que tienen. Muchas mujeres del campo no nos damos cuenta del poder que tenemos», afirmó.
«El segundo objetivo es que estos testimonios de vida se desarrollan en un ambiente de costumbres, en la comunidad indígena de Catacaos, porque somos una comunidad indígena. Y lo somos porque tenemos historia, tenemos cultura, tenemos costumbres. Y mostrar cómo, a través de esa historia, nosotras como mujeres nos desarrollamos”, añadió.
Sus palabras no solo iluminaron la sala. La atravesaron. Hubo asentimientos y el auditorio fue invadido por una sensación de reconocimiento y orgullo. La acompañaron Tania Pariona (CNDDHH) y Aura Yarlequé (CANAT), quienes destacaron el valor político y espiritual de recuperar la memoria de las mujeres del pueblo Tallán como motor de resistencia territorial.
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La escritora Flor Quintana presentó su libro Mujeres de poder ante un auditorio que siguió cada palabra con emoción.
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El evento fue conducido por los abogados Pável Labán e Isaac Peña, del IDL, quienes trabajan estrechamente con la comunidad en la demanda de amparo presentada ante el Poder Judicial para restituir el territorio usurpado por empresas vinculadas al Sodalicio. Durante la jornada, ambos contextualizaron este proceso judicial y recordaron que la defensa del territorio tallán es una causa que combina memoria histórica, identidad cultural y justicia urgente.
La segunda parte de la tarde estuvo marcada por la mesa temática “Despojo territorial, empresa y tráfico de tierras en Catacaos”, con la participación de Alejandro Diez (PUCP), Laureano del Castillo (CEPES) y Carlos Rodríguez Huambachano (CNDDHH). Las ponencias generaron gran interés en el público, que siguió con atención cada exposición y participó activamente con preguntas y comentarios. El análisis reveló la profundidad del conflicto territorial que enfrenta el pueblo tallán y la necesidad imperante de frenar el tráfico de tierras que amenaza su continuidad histórica.
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El auditorio de la Escuela de Posgrado de la UNP estuvo totalmente lleno durante el evento.
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Pero la jornada también contó con la participación destacada de líderes de la comunidad, como Javier Girón y Johana Melchor, quienes dialogaron con el público sobre el rol protagónico que cumple la Comunidad Campesina San Juan Bautista de Catacaos en la defensa de su territorio ancestral. Ambos resaltaron cómo la organización comunal —incluyendo el trabajo de las rondas campesinas, la vigilancia territorial y la participación activa de mujeres y jóvenes— sostiene día a día la resistencia frente a las amenazas que pesan sobre el territorio.
Cuando el evento llegó a su fin, la sensación compartida era clara: lo vivido fue un acto de reivindicación. Una afirmación del ser tallán, del poder de las mujeres, del valor de la memoria y de la urgencia de proteger el territorio ancestral. Con la exitosa realización de este evento, el IDL reafirma su compromiso de acompañar estas luchas, fortalecer la visibilidad del pueblo Tallán en la costa peruana y promover espacios donde la identidad indígena no solo se reconozca, sino que se celebre con fuerza, dignidad y orgullo. El fuego tallán sigue encendido. Y seguirá.