Rondas Campesinas: Nadie me quita lo andado

Rondas Campesinas: Nadie me quita lo andado

Nancy Mejía, Área de Seguridad Ciudadana IDL

Se han hecho camino al andar. Mucho pan se ha rebanado desde que  a finales de los años 70 los caseríos de Chota y Bambamarca, en Cajamarca, decidieron hacer suyo un sistema de organización que tenían las haciendas para evitar el robo de su ganado, hasta su reconocimiento por el Estado con una ley que se promulgó en enero de 2003, en Cuyumalca, Cajamarca, (Ley 2790). La frase “es un triunfo de los campesinos de poncho y llanque” ha quedado en la memoria.

Primeros pasos

Los dirigentes primigenios tuvieron que convencer a los pobladores de que la única forma de frenar a los abigeos era saliendo en las noches y madrugadas a rondar, con silbatos, linternas y chicotes. Todos debían sacrificar sus horas de sueño y apuntarse en el turno semanal. Una vez que los robos disminuyeron drásticamente, este sistema de seguridad quedó patentado. La experiencia cajamarquina se exportó a otras zonas del país, sobre todo de la sierra norte. Poco a poco, la gente comenzó a recurrir a la ronda para que resolviera los conflictos comunales. Lo hicieron en base a sus costumbres y funcionó. Pero costó mucho que las autoridades reconocieran su eficacia y les pidieran su apoyo para ayudarlos a ejercer justicia. Luego se erigieron como guardianes de sus fuentes de agua y se convirtieron en defensores medioambientales. Por si esto no fuera poco, pusieron el ojo en las autoridades que hacían mal uso de los recursos e hicieron del control ciudadano de la gestión pública y de la lucha contra la corrupción otras de sus banderas. Quién se iba a imaginar que ante el aumento de la delincuencia en las otrora regiones más tranquilas del país, también deben hacerle hacen frente a avezados asaltantes y maleantes.

En este caminar muchas veces se han formado polvaredas. Han tenido fuertes conflictos con jueces y fiscales, con la policía y con las autoridades locales. La tensión ha sido fuerte. Muchos ronderos fueron denunciados por secuestro o por abuso de autoridad por los propios delincuentes. El mundo al revés. Pero, de manera paralela, se ha sentado jurisprudencia y se han protegido los derechos de los ronderos con algunas sentencias que los han absuelto en juicios llevados a cabo en las cortes de San Martín , Puno y Cajamarca, entre otras, y que han reconocido la Ley de Rondas, el artículo 149 de la Constitución y la protección que les brinda el Convenio 169 de la OIT y la Ley de Seguridad Ciudadana.

Son aproximadamente 200 mil ronderos  que se distribuyen en la mitad del país; principalmente en Cajamarca, Piura, la Libertad, Ancash, Junín, Ayacucho, Cusco, Huánuco, Huancavelica, Lambayeque, Puno, San Martín y Amazonas.

Y no podrán matarnos

Parece que hay sectores políticos que no ven con buenos ojos que las rondas campesinas sean uno de los actores más importantes en las zonas rurales del Perú. Desde el Congreso han aprovechado para sacar de la manga unos proyectos de ley que tienen como objetivo resucitar a los comités de autodefensa formados en la época del gobierno de Alberto Fujimori para quitarles fuerza, para hacerles competencia, para debilitarlas.

El año pasado, en plena pandemia, el grupo parlamentario de APP presentó un proyecto de ley que reconoce a los comités de autodefensa y los incorpora en el sistema de seguridad ciudadana. Se les define como organizaciones civiles, pacíficas y democráticas surgidas espontánea y voluntariamente. Esta definición no corresponde a las organizaciones que surgieron para enfrentar a la subversión como parte de una estrategia dirigida desde el Estado y subordinadas a las Fuerzas Armadas y a la Policía.

Hace unos días, la bancada fujimorista ha logrado la aprobación de La Ley de los Comités de Autodefensa, cuyo objetivo es “reconocer a los CAD en la participación para el mantenimiento del orden interno y la defensa nacional, así como en la pacificación nacional, la lucha contra el terrorismo y la defensa de la democracia”. ¿Están haciendo eco del delirante discurso de su lideresa que terruquea a diestra y siniestra, y que cree que habrá otra guerra interna en el país? Porque solo así se explica el contenido de esta ley. Parece un salto al pasado, al fujimorismo duro de los años 90.

Los peligros de esta resurrección retrógrada son evidentes:  Se le quiere quitar fuerza y poder a las rondas campesinas, equiparándolas a un tipo de organización que no es autónoma ni democrática y que no sirve en tiempos de paz. Otro peligro: un supuesto Estado que responda al programa político fujimorista puede priorizar la coordinación con los CAD, a los que esta ley les da similares funciones que a las rondas y organizaciones campesinas. Otro: que se pretenda cooptar a las rondas campesinas y que terminen subordinadas a estos comités, y que las fuerzas armadas y policiales pretendan que enfrenten al narcotráfico y a los remanentes de Sendero Luminoso. Es decir, ponerlos como carne de cañón. Y otro: se asoma el peligro de que se constituyan grupos paramilitares que actúen bajo el paraguas de un determinado grupo político para reprimir las protestas sociales. Tremendamente grave.

Héroes y villanos

Así define el Informe Final de la Comisión de la Verdad a los CAD. Si bien el Estado reconoció la valiosa colaboración de los comités de autodefensa en la lucha contra Sendero Luminoso, también existe constancia de que cometieron excesos, que no siempre respetaron los derechos humanos y que cruzaron la delgada línea entre lo legal e ilegal.

Esto es lo que señala textualmente el Informe:  “En ningún otro actor de la guerra, la línea divisora entre perpetrador y víctima, entre héroe y villano es tan delgada y tan porosa como en los Comités de Autodefensa (CAD) o rondas campesinas contrasubversivas. Su actitud durante la guerra, su subordinación a las Fuerzas Armadas (FFAA), la terquedad con la cual se niegan a entregar las armas y su innegable contribución a la derrota militar del Partido Comunista del Perú El PCP-SL Luminoso (PCP-SL) y, por lo tanto, al restablecimiento de la paz han causado opiniones contrapuestas. Pacificadores para unos, asesinos para otros, son inquietud para todos: para la Defensoría del Pueblo, para los ministerios de Defensa y del Interior, para el Programa de Apoyo al Repoblamiento (PAR), para el Congreso de la República donde se han presentado varios proyectos de ley al respecto y, no en último lugar, para sus víctimas, que aún buscan justicia, y para los familiares de los ronderos caídos, que reclaman indemnización”.

Es por eso que es importante delimitar campos y tener claridad en las diferencias sustanciales entre estas dos organizaciones. Debemos empezar señalando la esencia de su diferencia : las rondas nacieron en tiempos de paz y actúan pacíficamente. Los CAD funcionan en los lugares en los que la violencia hizo estragos y son militarizados.

El siguiente cuadro [1] resume las diferencias entre ambas organizaciones:

  Ronda campesina Comité de Autodefensa
Origen Surgen para garantizar la   seguridad y el orden público en sus comunidades y caseríos ante la acción de las bandas de abigeos que ponen en riesgo sus bienes y sus vidas.          Surgen en 1992 para enfrentar la subversión   como parte de una estrategia dirigida desde el Estado . Actúan como un soporte estratégico del ejército para el control del terrorismo en el campo. 
Características Contribuyen al desarrollo y a la paz social.  

Son autónomas en su organización y toma de decisiones.      

Son de carácter permanente.  

Su aporte en las tareas de desarrollo se  consultan a sus bases.                  






Por su carácter pacífico carecen de armamentos y municiones.      




Están facultadas constitucionalmente para ejercer funciones jurisdiccionales.    
Contribuyen a las tareas de pacificación.

Son dependientes de las Fuerzas Armadas y de la Policía.

Están obligados a coordinar con las FFAA y PNP.    
De acuerdo con su normatividad son de carácter transitorio.        
Su actuar está motivado solo por la existencia del conflicto armado.
Desarrollan una labor complementaria en la lucha antisubversiva.    
Por su labor de combate cuentan con armas y municiones.        
Carecen de facultades jurisdiccionales y solo deben denunciar ante las  autoridades los delitos que se cometen.  
Su funcionamiento y reglamento ha sido elaborado por las autoridades  militares.

Es necesario agregar que los comités de autodefensa que no se terminaron de extinguir poco a poco se volvieron autónomos. En la actualidad muchos de ellos se asumen como comités de rondas campesinas y tienen el apoyo de sus comunidades en su combate a la delincuencia común. En otros palabras, se reciclaron. Esto sucedió básicamente en el sur. Hay aproximadamente 20 mil ronderos (ex miembros de los CAD )en Puno y unos 10 mil en Cusco, Apurímac, Arequipa y Tacna. También existe un lado oscuro: algunos se convirtieron en fuerzas de apoyo de los poderes locales corruptos y de los narcotraficantes, como sucedió en el límite entre Ayacucho y Cusco, y en el VRAE.

Las organizaciones del campo dicen NO

Siete gremios representativos del sector agrario y de todo el sector rural (Confederación Campesina del Perú y Confederación Nacional Agraria, entre otros) han publicado una carta abierta en la que rechazan este ley y exigen al presidente Francisco Sagasti que la observe y no la promulgue porque “crea las condiciones para una nueva violencia armada interna”.  

Sostienen que se estaría regulando y financiando a estos grupos paramilitares armados  – así se refieren a los CAD – en las comunidades campesinas y nativas, y se les estaría  otorgando muchas prerrogativas, que van desde utilizar armas de fuego hasta proponer proyectos de desarrollo que ellos mismos gestionarían.  Wilder Sánchez, presidente de la CCP, afirma que también  gozarían de privilegios como recibir atención preferente de las autoridades públicas, subvenciones del gobierno central y de los gobiernos regionales y locales, e incluso, accederían a la defensa gratuita en caso de faltas o delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones.

Ninguna de esas gollerías han recibido las rondas campesinas a las que el Estado pone mil trabas y no apoya con recursos. El presidente de la Central Única de Rondas Campesinas del Perú Santos Saavedra comparte la evaluación de las centrales y advierte sobre lo peligrosa que es esta ley que se ha aprobado entre gallos y medianoche o, lo que es lo mismo, en medio de una campaña electoral que tiene al Perú entero al borde del colapso. Saavedra anuncia que un gran contingente de ronderos viajará a Lima para realizar un plantón el 6 de mayo frente al Congreso.

Nuevas polvaredas trae esta caminata. Sienten que la organización por la que dan la vida peligra, y están dispuestos a defenderla con todo. Palabra de rondero.

 

 

Foto: Consejo Regional Indígena del Cauca


[1] Alejandro Fernández Laos. “Rondando nuestra ley”. Asociación de Servicios Rurales, 2006.

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