Trata de personas: delito vergonzoso

Trata de personas: delito vergonzoso

 

El delito de “trata de personas” se define como el proceso de captación, transporte, traslado, acogida, recepción o retención de un persona , en el territorio de la República o de paso por el país, con fines de explotación u otros fines ilegales.

Los últimos datos relacionados a este delito revelan que por cada víctima de trata identificada existen 20 más sin identificar.  Según el IDEHPUCP, aproximadamente la mitad (49 %) de todas las víctimas detectadas son mujeres adultas. Asimismo, la trata de menores de edad está creciendo 17 globalmente. Las cifras del Índice Global de Esclavitud 2016, el Perú es el tercer país con mayor tasa de víctimas de esclavitud moderna en América. Solo lo superan México y Colombia, y ocupa el puesto 18 de 167 países evaluados.

Las víctimas son. mujeres entre los 13 a 24 años  y suponen el 61,25 % del total de las víctimas. De ellas, el 92,3 %  (722) es de nacionalidad peruana y el 6,1 % de nacionalidad extranjera. Esto muestra un perfil bastante claro de las características de las víctimas: la mayoría de las víctimas de trata en el Perú son mujeres jóvenes de nacionalidad peruana.

La modalidad de captación más común se da a través del ofrecimiento de puestos de trabajo (casi el 50%). Otra forma, que es bastante menor en porcentaje (3.9%) es el ofrecimiento de apoyo económico por parte del presunto autor a las víctimas o a sus familiares para su alimentación, estudios u otras necesidades básicas. En cuanto a los fines de la trata, el 34,9 % de las víctimas fueron objeto de explotación sexual: brindan servicios sexuales en prostíbulos, o son damas de compañía en bares o night clubs. También un 14,5 % fueron objeto de explotación laboral.

Como se observa en el cuadro 1,actualizado por regiones, y en el que se señala cuáles tienen el mayor número de casos de trata en el país, Lima arrasa a nivel nacional. Les relatamos lo que ocurrió en el Hospedaje JB en Ventanilla porque es el perfecto ejemplo de uno de los modos operandis de los delincuentes dedicados a ejercer la “esclavitud del siglo XXI” en la capital.

En el quinto piso de este hospedaje, ubicado en ventanilla, la PNP encontró a cinco mujeres en una habitación, entre las que identificaron a dos menores de edad. La policía también detuvo a la dueña del hospedaje. Esta intervención se debió al seguimiento y a las acciones de inteligencia previas a la captura.

Los tratantes habían utilizado una cuenta falsa de Facebook en la que se hacían pasar como “July Gálvez” con la finalidad de captar a jóvenes ofreciéndoles trabajo como modelos o anfitrionas.  Luego de que las jóvenes se contactaban, las citaban al Hotel JB para supuestamente hacerles una entrevista de trabajo, que incluía una  sesión de fotografías con prendas diminutas o incluso desnudas. Los tratantes también les pedían su información personal y la de sus familiares. Posteriormente,  procedían a coaccionarlas y amenazarlas con la difusión de las imágenes en las redes sociales y entre sus familiares y amigos, con la finalidad de que las víctimas aceptaran someterse a la práctica de la prostitución.

Conocemos este caso porque fue patrocinado por el IDL, que ejerció la defensa de las dos menores de edad de 15 y 17 años. La Sala Penal de Apelaciones de Ventanilla confirmó la condena contra David Ávila Ramírez y Nilda Quispe Gallardo por delito de trata de personas y por favorecer la prostitución. Las penas que se les ha impuesto son de 22 años y 17 años respectivamente, y ya están cumpliendo su condena en establecimientos penales de Lima.

En Lima, la trata de personas tiene diversas modalidades: una de las más usadas es  la captación mediante engaño de la oferta de trabajo como modelo, anfitriona o azafata. En las redes sociales se ven un gran número de anuncios que ofertan este tipo de empleo, y también en diversas partes de la ciudad se pegan carteles que ofrecen trabajo de forma engañosa.

Según este mismo cuadro, Piura ocupa el segundo lugar con mayor número de casos a nivel nacional. Esto es explicable porque es la ciudad cercana a la frontera más grande y con más oferta de trabajo y desarrollo comercial, seguida de Chiclayo. Las mafias de trata y de otros delitos cruzan de manera ilegal la frontera y llegan a esa región para montar su lugar de operaciones. Una de sus opciones es asentarse en la zona y operar en la región norte del país (que incluye Amazonas que, como vemos, ahora es el tercer departamento con mayor número de casos de trata), o seguir su ruta hasta Lima para asegurar el crecimiento y expansión de sus actividades delictivas.

A nivel global los niños y las niñas comprenden casi un tercio (21 %) de las víctimas detectadas, de las cuales de cada tres víctimas dos son niñas y uno es niño.

En el Perú, es alarmante comprobar los números que aparecen en el cuadro 2. El número de menores de edad en condición de trata es prácticamente el mismo que el de los mayores.

Las consecuencias del proceso de trata pueden afectar todos los aspectos de la vida de los niños y niñas tanto a corto como a largo plazo. Y, por supuesto, generan problemas emocionales y psicológicos (depresión, baja autoestima, fobias, síndrome de estrés postraumático, etcétera).

Es común que las chicas que están en la escuela quieran trabajar durante sus vacaciones escolares. Sueñan con comprarse un vestido bonito o sus útiles escolares para el próximo periodo escolar. La República publicó el caso de dos adolescentes de cuarto de secundaria que al terminar el año escolar discuten sobre su futuro económico y los problemas que su familia afronta para sobrellevar el día a día. Ambas viven en condiciones de pobreza extrema en una localidad del Cusco. Deciden trabajar en los meses de vacaciones. Van a una zona comercial donde leen en variosavisos publicitarios: “Se busca moza”, “Se busca azafata”, “Se busca ayudante de restaurante”, entre otros. Una señora de aproximadamente 40 años se les acerca y les ofrece ser damas de compañía en Madre de Dios. “No sabía qué significaba dama de compañía, y nos dijo que era acompañar a los clientes a tomar agua”, cuenta una de las adolescentes de 16 años.

Según el diario, “este caso revela una de las formas de captación más comunes para este delito: la oferta de trabajo perfecta. Sin embargo, de los 1.200 soles ofrecidos al inicio, las adolescentes solo recibieron 800 y 900 soles por un mes de trabajo. Les descontaron los pasajes para llegar al bar, donde eran explotadas, y sus consumos diarios. Dichas acciones agravan aún más el delito por configurar también la explotación laboral. En el bar se encontró a ocho señoritas más durante una intervención de la Fiscalía Especializada en Trata de Personas”. Casos como este son muy comunes en las zonas de las rutas de la trata y por eso se explica el alto porcentaje de adolescentes víctimas que quedan marcadas para siempre.

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